miércoles, 29 de febrero de 2012

Historia de Badajoz


BADAJOZ

Debido a su situación fronteriza, Badajoz ha sido siempre, en época de luchas una plaza fronteriza de importancia estratégica fundamental; en tanto que en los tiempos de paz, esta misma proximidad al país vecino la convierten en enclave no menos importante, al ofrecerle horizontes de ilimitadas posibilidades de ensanche y proyección en todos los campos, dada su privilegiada situación. En lo relativo a su localización geográfica concreta, Badajoz se desarrolla a partir del núcleo asentado primitivamente sobre una de las dos colinas que flanquean el Guadiana en el punto en que la aparición de materiales geológicos obligan al río a describir un brusco giro hacia el sur. La población primitiva se erigió sobre el llamado Cerro de la Muela Picada o cabezo del Monturio. Este montículo a pesar de su escasa entidad se revela como un bastión fundamental, ya que permite dominar los llanos que se despliegan en su entorno. En época tartésica y céltica (I milenio a. de C.), debido a su situación geográfica, se convirtió en un relevante centro de poder.
Vista de Badajoz

En época romana ya aparecen numerosas villas en los alrededores, momento en que algunos historiadores, al parecer sin base histórica, le dan a la ciudad el nombre de Pax Augusta, Civitas Pacensis. Será en época visigoda cuando en Badajoz existan edificaciones de entidad, a tenor de los restos encontrados, aunque sigue sin demostrarse la existencia de la ciudad y de su obispado, que según algunas teorías ya existía, manteniéndose en época mozárabe.
Mérida, la antigua gran urbe imperial, no aceptaba la dependencia del poder musulmán y se levantó contra él en muchas ocasiones. En el año 827 con Ludovico Pío, rey de los francos, en el 835 con ayuda de los cristianos de Toledo o en el 862, además de otros muchos intentos. Cada rebelión fue duramente sofocada por los árabes con el resultado de numerosas ejecuciones de insurrectos, captura de rehenes, daños en la ciudad con destrucción de los monumentos romanos, y arrasamiento de sus poderosas fortificaciones. Como represalia por el último alzamiento, y para evitar los que en lo sucesivo eran previsibles por parte de los emeritenses, los últimos restos de sus murallas fueron demolidos en el año 868 por orden del emir Mohamed I, quedando en pie solamente la parte principal de la fortaleza. Con ello la ciudad quedó prácticamente destruida y casi despoblada.
La ciudad de Badajoz se refundaría en el año 875 por el renegado muladí emeritense, Abd al-Rahmán Ibn Marwan, El Chilliqui, sobre un asentamiento ocupado desde las épocas más remotas de la prehistoria. Badajoz se instaló sobre una población visigoda entonces ya desaparecida, o al menos en alto grado de decadencia, aprovechando la cima de una de las dos colinas donde se instaló la ciudad actual es el Cabezo de la Muela o Cabezo del Monturio. Enfrente, en la margen derecha del Guadiana se encuentra las Cuestas de Orinaza o Cerro de San Cristóbal, también conocidas antiguamente como Baxernal o Baxarnal.
Ibn Marwan
Originalmente se le dio a la nueva ciudad el nombre de Mu'assassat Batalyaws, que significa la Fundación de Batalyaws, sin que aún se sepa con seguridad a que se refería la palabra batalyaws.
Durante unos cuarenta años aproximadamente Mu'assassat Batalyaws fue una ciudad independiente de Córdoba, reinando Marwan y su descendientes, hasta que Abderraman III, primer Califa, anexionó a Batalyaws, siendo entonces una de las ciudades más importantes de Al-Andalus.
En poco tiempo floreció una próspera ciudad, siendo la más importante fundada por los hispanoárabes íntegramente. Tuvo periodos de independencia, como la época en que la rigieron los Marwan, o la de los Reinos de Taifas. A la época de la primera Taifa corresponde la Torre de Espantaperros, de origen almohade y de planta octogonal, construida en 1169.
La Taifa de Badajoz llegó a ser la más extensa de entre todas las taifas de la península. Englobaba no sólo a Extremadura sino también a una buena parte de Portugal, incluida Lisboa y la frontera con el Duero.
La ciudad fue conquistada por Alfonso IX, rey de León, el 19 de marzo de 1230. Dicho Rey otorga a la Ciudad un estandarte que consistía en una bandera color carmesí en uno de cuyos lados aparecían las armas de la Ciudad y en el otro las del Monarca. Poco después de su conquista, en la época de Alfonso X el Sabio, se le concedió el obispado a la ciudad, iniciando las obras de la Catedral de San Juan Bautista. De esta etapa, concretamente del siglo XIII, procede la bandera de la ciudad, que en la actualidad sigue permaneciendo en vigor porque nunca se derogó, a pesar de que lleva dos siglos sin ser utilizada a pesar del interés popular.
En 1336, durante el reinado de Alfonso XI el Justiciero, las tropas del rey Alfonso IV de Portugal sitiaron la ciudad de Badajoz. Poco después, las tropas castellano-leonesas, entre las que se encontraban las de Pedro Ponce de León "el Viejo" y las de Juan Alonso Pérez de Guzmán, segundo señor de Sanlúcar de Barrameda e hijo de Alonso Pérez de Guzmán, derrotaron a las tropas del rey Alfonso IV de Portugal en la batalla de Villanueva de Barcarrota, y con su victoria, obligaron al rey de Portugal a levantar el asedio de Badajoz.
Tras pasar un periodo de decadencia, en el que la ciudad se despobló, resurgió de nuevo ayudada por su condición de ciudad fronteriza.
Hecho fundamental en los albores de la Edad Moderna, según el historiador Melquiades Andrés Martín, es la financiación, por parte de la diócesis de Badajoz, del viaje del descubrimiento de América de 1492, con el dinero procedente de la recaudación de la bula de Cruzada.
En 1524 se celebraron las famosas Juntas de Badajoz. Representantes de España y Portugal se reunieron en las Antiguas Casas Consistoriales de la ciudad para esclarecer la situación del meridiano oriental que repartía el mundo en dos zonas de influencia. Participaron, entre otros, Hernando Colón, Juan Vespucio, Sebastián Caboto, Juan Sebastián Elcano, Diego Ribeiro y Esteban Gómez. Estas Juntas o Conferencias se revelaron fundamentales para la difusión de los conocimientos geográficos y cartográficos de ambas Coronas, sobre todo a partir de la verdadera dimensión que tomaba el planeta, tras el viaje de circunnavegación de Magallanes y Elcano.
Con motivo de hacer valer sus derechos a la Corona portuguesa y anexionar los reinos españoles con Portugal, Felipe II trasladó la corte a Badajoz en 1580 y en ella murió la reina Ana de Austria.
Durante el siglo XVI la ciudad vive un verdadero renacimiento cultural con personalidades como el pintor Luis de Morales, el músico Juan Vázquez, el humanista Rodrigo Dosma, el poeta Romero de Cepeda, el dramaturgo Diego Sánchez de Badajoz, el místico dominico Fray Luis de Granada y el arquitecto Gaspar Méndez.
Desde 1580 hasta 1640 la ausencia de guerras hizo florecer la ciudad de nuevo. Su contribución a la conquista de América fue numerosa, ya que según el historiador Vicente Navarro del Castillo, 428 habitantes de Badajoz, participaron en dicha conquista, destacando de entre ellos, Pedro de Alvarado, Luis de Moscoso, Sebastián Garcilaso de la Vega (padre del Inca Garcilaso) y Hernán Sánchez de Badajoz.
A finales del siglo XVII y principios del XVIII, nuevamente la ciudad se encontró con un periodo de guerras. Primero la guerra de Restauración portuguesa(1640) y, tras ella, la Guerra de Sucesión Española (1702 hasta 1713). En ambas sufrió numerosas agresiones y asedios. Por este motivo la ciudad no cuenta con grandes edificios que perduraran en el tiempo. En cambio, nos han legado las impresionantes murallas del complejo abaluartado de estilo Vauban que protegían la ciudad.
Durante la Guerra de la Independencia, ya en el siglo XIX, la ciudad sufrió tres asedios: en el primer sitio, Badajoz fue tomada —por primera vez en su historia— por los franceses. El segundo sitio fue realizado por las tropas aliadas y provocó la Batalla de La Albuera. En el tercer sitio, en 1812 las tropas inglesas recuperaron la ciudad, dedicándose al pillaje y saqueo descontrolado tras su toma.
En 1816 se funda la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz, institución de espíritu ilustrado y liberal, decisiva en el desarrollo económico y cultural de la ciudad y provincia durante el siglo XIX. Entre sus creaciones figuran la Cátedra de Agricultura, la Universidad de Provincia, la Escuela Normal de Maestros, el Instituto Central de Enseñanzas Medias, La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Badajoz, la primera biblioteca pública de Extremadura, la Academia de Ciencias Médicas, la Escuela de Artes y Oficios, y la Granja Agrícola.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 es cabecera del Partido judicial de Badajoz.En el censo de 1842 contaba con 2865 hogares y 11715 vecinos.
El final del siglo XIX y el principio del siglo XX fue una etapa de gran crecimiento de Badajoz. Se realizaron destacadas obras arquitectónicas en el centro de ciudad; se crearon barrios extramuros (San Fernando y San Roque), y se planteó la demolición del recinto amurallado, hecho que no ocurriría hasta 1931 con la apertura de tres brechas.
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), Badajoz fue ocupada catorce días después del inicio del golpe militar tras la Batalla de Badajoz. Con la ocupación de Badajoz el ejército sublevado consiguió comunicar el sur de la Península con el norte, donde las provincias castellanas y gallegas no habían ofrecido tanta resistencia a los sublevados.
Palacio de Congresos Manuel Rojas
Badajoz sufrió una importante represión por parte del ejército golpista al mando del teniente coronel Juan Yagüe, la masacre de Badajoz, que tuvo lugar en los días posteriores a la ocupación de la ciudad, utilizándose la antigua plaza de toros (hoy derribada y sustituida por el Palacio de Congreso Manuel Rojas) como lugar de reclusión de cientos de prisioneros.
Tras la guerra, la ciudad siguió creciendo, si bien, a partir de 1960, sufrió grandes migraciones a otras regiones españolas y a otros países europeos. Durante las décadas siguientes, la actividad económica predominante de la ciudad pasaría del sector primario al terciario.
En la última década del siglo XX, disminuye el término del municipio porque independiza Valdelacalzada y a Pueblonuevo del Guadiana.

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